Sunday, 4 October 1998

La Oración de la Paz

El verdadero origen de la Oración 
"Hazme un instrumento de tu paz"

San Francisco de Asís

Muchos franciscanos promueven la oración "Hazme un instrumento de tu paz" ya que contiene lo que ellos consideran es el espíritu del Pobrecillo de Asís.  Para muchos ha significado la introducción al espíritu franciscano y caracteriza su acercamiento al espíritu contemporáneo de la justicia y de la paz.
Claro que la oración está fuertemente ligada al espíritu y a las palabras de San Francisco. Sin embargo, si bien sintetiza sus enseñanzas, la oración no fue escrita por él.
El investigador franciscano Willebrand van Sijk, O.F.M. Cap., rastrea la oración por la paz hasta enero de 1913 cuando fue publicada en una revista de Normandía, Francia, "Annales de Notre-Dame de la Paix".  Este último la toma de una pequeña publicación titulada "La Clochette", la que, hasta hoy, no ha podido ser encontrada.
"L'Osservatore Romano", en su edición del 20 de enero de 1916, establece: "El 'Souvenir Normand' envió al Santo Padre el texto de varias oraciones por la paz... incluyendo el texto en italiano de nuestra oración. En él se notó que la oración había sido presentada al Papa Benedicto XV, junto a otras oraciones por la paz, por el Marqués de la Rochetulon, fundador del "Souvenir Normand".
En este mismo período de tiempo, el Padre Capuchino Etienne de París, había impreso y enviado a Rheims una ilustración de San Francisco con la oración por la paz en el reverso y con una nota "del Souvenir Normand". Era una estampa de 7 cms. Por 12.5 cms. de tamaño. Es probable que a partir de esto se la atribuyera incorrectamente a San Francisco de Asís.



El Contenido de la Oración
En su conjunto uno tiene la sensación de estar afianzado sobre el trono espiritual del Sermón de la Montaña; esto es cierto sobre todo con respecto al comienzo y al final de la oración. Se puede entender ahora porqué la oración es difundida como una expresión del punto de vista del mundo franciscano.
El contenido de esta oración puede, en verdad, entenderse como algo que procede del camino y de los hechos del mismo Cristo, y en este sentido debe rezarse. Sin embargo, es bueno hacer notar, y quizás es ésta una de las razones de su popularidad, que el nombre de "Jesús" no está de ningún modo vinculado a una confesión cristológica particular. Se explica, pues, su popularidad entre tantos anglicanos y protestantes.
La oración gira alrededor de un aspecto preciso, la conformidad con Cristo, que se ha constituido como el prototipo y modelo, una vez por todas, en todo lo que necesita el que ora.  En cuanto -en la oración- dejamos de compararnos con los demás, entramos en el camino de la "humildad de Cristo".  La semejanza con "La Imitación de Cristo" por Tomas de Kempis es indudable.
Los que recitan esta oración hoy en día se regocijan de seguro por lo concreto de sus peticiones.  Los cristianos en el mundo han descubierto que son más claras que las oraciones litúrgicas corrientes y dogmáticas.
La Oración de la Paz es una oración para el individuo. Ella nos lleva a una forma segura de vida cristiana, que produce frutos abundantes. La forma en la que esta oración ha sido divulgada a través de todos los continentes muestra lo mucho que anhelamos la paz en el mundo, y también ayuda a que muchas personas se concienticen en el deber de conseguir la paz, aun aquellos que no frecuentan las iglesias.

No era tanto un hombre orando
como la oración hecho hombre
 
Primera Parte
Podemos entender el comienzo, "Señor, hazme un instrumento de tu paz", como el núcleo de toda la oración, que resume todo su contenido. La líneas siguientes son reestructuradas en sí mismas en forma de deseos: "Donde haya odio, ponga yo amor; "Oh Señor, haz que yo no busque tanto ser amado como amar, donde haya ofensa, ponga yo perdón; etc."
Así esta oración se desarrolla desvelando las bases sobre las que crece el fruto de la paz, revelando el nombre que esconde las frases concluyentes, y mostrando que el amor -encontrado aquí- está basado en la fe que lo hace posible y lo mantiene fresco.
Se espera que los que se aprenden esta oración como una oración de los comienzos, lograrán dar un segundo paso en donde podrán aprender a orar:
"Mírame, Señor, soy un barril vacío que necesita ser llenado,
Mi Señor, lléname: soy débil en la fe, fortaléceme; estoy frío de amor, caliéntame y hazme resplandecer, para que mi amor se desborde y llegue a todos mis hermanos.  En mí sólo hay culpa y pecado, en Ti hay plenitud y gracia. Por eso me mantengo junto a Ti, a quien no tengo nada que dar, pero de quien sí tengo mucho que recibir".



Invocaciones al Sagrado Corazón
Existe un detalle que aún no ha llamado la atención. En la carta que envió el Cardenal Gasparri al fundador del "Souvenir Normand" le agradece "especialmente por las conmovedoras invocaciones al Sagrado Corazón de Jesús, las que responden tan bien a los deseos ardientes y apremiantes de ese Corazón adorable, especialmente en las circunstancias presentes". L'Osservatore Romano de enero 20, 1916, también hace notar: "El Souvenir Normand ha enviado al Santo Padre el texto de varias oraciones por la paz. Entre ellas nos place reproducir una que está especialmente dirigida al Sagrado Corazón ... "
Nuestro texto nunca menciona al Sagrado Corazón ni siquiera una vez. Así que debemos suponer que existió un título que indicaba claramente el sentido de la oración. De otro modo, las declaraciones en la carta y en el periódico no tendrían sentido.
No vemos ninguna razón de por qué el Marqués de la Rochetulon presentó una colección de oraciones procedentes de su nativa Normandía y que cambiara el sentido de una de ellas. Así pues, la oración por la paz debe de haber sido concebida originalmente como una serie de invocaciones al Sagrado Corazón.



Tercera Parte
La tercera parte contiene simplemente las disposiciones espirituales evocadas en las líneas precedentes, a la luz del Evangelio. Es una versión ligeramente cambiada de las palabras de Jesús sobre la renuncia:
"Den, y se les dará" (Lucas 6, 38);
"Perdonen y serán perdonados" (Lucas 3,37);
"El que trata de salvar su vida la perderá; en cambio, el que la sacrifica la hace renacer para la vida eterna". (Lucas 17, 33);
"el que desprecia su vida en este mundo la conserva para la vida eterna". (Juan 12,25).


Conclusión
Al concluir que la oración por la paz no pertenece a San Francisco de Asís, debemos decir que lo de más importancia e interés para nosotros es su profundo significado, no importa quién sea el autor o cuál sea el origen.
Los dones poéticos y la convicción interna del autor anónimo lo habilitaron para elevar sus recursos hacia una conmovedora simplicidad de una obra de arte, cuyo éxito continúa demostrando su perenne valor.  Pero aunque dejemos de referirnos a ella como la "Oración de San Francisco", sigamos haciendo nuestras sus palabras, sentimientos y acciones como propias, con un profundo corazón franciscano.

Nota
Este artículo ha sido elaborado usando extractos de tres estudios sobre la oración "Hazme un Instrumento de tu Paz, uno escrito originalmente en alemán (Frieder Schulz) y dos en francés, (Willibrord-Christian van Dijk, O.F.M. Cap. y Jéróme Poulec, O.F.M.).

(John Fleury con Carmen Josefina de Torrón)

1 comment:

  1. Esta oración se acerca a la meditación personal purgativa renunciando a los pares opuestos de la personalidad.

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